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6 de septiembre de 2012

Pasos para mujeres que desean liberarse de malas relaciones

Hay mujeres a las que parece gustarles que las maltraten o que se aferran a una relación dañina por miedo a quedarse solas.
Así mismo, se creen incapaces de surgir si no hay un hombre a su lado o piensan que su misión en esta vida es ‘contribuir’ y darlo todo para sacar del vicio a su pareja.
Entonces, su vida se vuelve un ‘pobrecito’, cómo lo voy a dejar solo, y en verdad, pase lo que pase no abandonan esa relación.
Pese a que muchos piensan que son unas tontas o que no se valoran, de fondo hay un problema de adicción, una enfermedad de carácter psicológico.
“Se trata de una obsesión que se da no solo en la relación de pareja, sino con los hijos, los hermanos y los padres, y hasta en el trabajo. Hay personas que hipotecan su relación, atentando contra sus principios éticos, en contra de su respeto”, relata Marta Manzanares, psicóloga y terapeuta de familia.
Situación que conlleva depresión, intentos de suicidio, desórdenes alimenticios, irrespeto y abandono del hogar.
Algunas llegan a extremos, como dice Laura*, quien se obsesionó tanto con su pareja que cuando esta se fue, la emprendió contra su hija. “Todo el día la buscaba y la molestaba, porque de algo me tenía que ocupar menos de mí”.
Y es que una de las características de los adictos a las relaciones afectivas es que el yo no existe, todo el centro de atención está en el otro. Y no es fácil reconocer que eso no es normal y que se requiere ayuda. “Creí que era única.
Ahora sé que tengo una enfermedad y para el programa es así”, dice, refiriéndose al grupo Adictas Anónimas a las Relaciones Afectivas, que funciona con los mismos principios de Alcohólicos Anónimos. “Una agrupación de mujeres que comparte su experiencia, fortaleza y esperanza de poder resolver sus problemas disfuncionales y ayudar a otras a recuperarse”.
“Cuando nos obsesionamos con algo, pensamos que ya de ahí no podemos salir, y que nada más en la vida vale la pena, pero no es así”, dice Laura. “Si el sentimiento es tan obsesivo, lleva a lo que me llevó a mí, a la depresión. Cuando no paras, esa adicción va creciendo y puedes llegar a la muerte o la cárcel.
Es una adicción porque sé que no es bueno para mí, pero que no lo puedo detener”, precisa Laura.
“¿Qué hace el programa conmigo? Ayuda a parar, a vivir en el hoy, a contar su historia para que otros se vean reflejados. Uno reconoce que no puede solo, y cuando lo hace, pide ayuda, se desahoga y comienza el cambio”, dice Laura, quien ahora dicta charlas a otras mujeres.

SE PUEDE CAMBIAR
Las personas adictas a las relaciones no solo se exponen a maltrato (agresiones físicas y verbales), sino que ven afectada su salud. “Yo sufría de migraña y de estrés.
Con un buen proceso de salud y apoyo emocional en lo laboral hay cambios positivos”, relata Laura. Y es que en los lugares de trabajo también se crean unas relaciones en búsqueda de afecto, de reconocimiento. “Muchas mujeres se enganchan con estos vínculos, con tal de no sentirse solas y ponen en riesgo su propio desarrollo laboral”, dice Manzanares.



Fuente: portafolio.co

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