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26 de junio de 2011

Aprender a decir que no

La gran mayoría de los adictos llega con problemas de policonsumo y, en muchos casos, interferidos por el alcohol.

Boreal atendió el pasado año a 92 personas, de las que 21 llegaron a la asociación por primera vez.

Los chicos representan un porcentaje mayor que el de chicas, «antes el consumo era más parejo»

Boreal atendió el pasado ejercicio un 10% menos de personas que en 2009, entonces fueron 102.


Casi un centenar de personas llamó el pasado año a las puertas de Boreal para reconocer su adicción y recibir apoyo. Las cifras demuestran que el problema sigue existiendo y eso es algo que Boreal quiere que la sociedad tenga muy presenta hoy, cuando se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, una fecha establecida en 1987 por Naciones Unidas.

Si se analizan únicamente los datos globales podría parecer que la situación mejoró en el último año, ya que el colectivo atendió un 10% menos de casos. Pasando de las 102 personas con las que se trabajó en 2009 a las 92 de 2010. Pero si nos centramos en los parciales podemos decir que su labor sigue siendo más importante que nunca ya que de los que pasaron por su sede de Ronda del Ferrocarril, hasta 21 llegaron por primera vez el pasado ejercicio. Suponen casi el 23% del total, un cifra que aunque no debe alarmarnos si debería fijar nuestra atención a un problema que sigue ahí.

Aunque hay dos formas de leer este porcentaje. Se puede pensar que se ha dado un aumento del consumo, pero también que, sin variar éste, ha habido más personas que se han dado cuenta de que tienen un problema y necesitan ayuda para salir.

«No es fácilmente cuantificable. Hay gente que nos llega cuando casi acaba de empezar a consumir y otros que lo hacen pasados 5 años, con lo que es muy complicado saber si la situación en la calle está mejor o peor que en otros años», valoró José Ignacio Redondo, presidente de Boreal.
Aunque cada caso es único y él cree que es muy difícil hablar de patrones de consumo y del perfil de quienes llegan a su asociación. Si reconoce que hay varios elementos que son comunes a la gran mayoría. Por lo general todos los usuarios tienen policonsumos y, en muchos casos interferidos por el alcohol, que se está demostrando como uno de los problemas más serios. «Está presente en la mayoría de los problemas de drogadicción. Es el banderín de enganche», valoró.

El camino que siguen muchos de los adictos está claro para los responsables de Boreal: tabaco, alcohol y, luego, lo demás. A que esto sea así cree que contribuye de manera importante la tolerancia social hacia este tipo de sustancias que son legales, pero también hacia otras que no lo son pero que se ven con normalidad en la sociedad, como los porros.

Un buen número de los nuevos usuarios que se acercaron por primera vez a Boreal en 2010 estaban en la veintena, algo que no debe extrañar si como marcan los estudios realizados la edad media a la que los jóvenes empiezan a consumir ronda los 16 años. De los que se inician, se suelen quedar y mantener el consumo entre el 3% y el 5%. «Hay un componente muy importante de experimentación en la gente joven».

Y además, «curiosamente», un buen número de los nuevos consumidores son chicos. Ellos representan un porcentaje mucho mayor que el de ellas. «Antes el consumo era más parejo, pero ahora los hombres están destacando. No sé por qué», reconoció.

Lo que también tienen claro es que la crisis no ha hecho mella en el consumo. «El mercado es muy barato». Y eso es algo que siempre facilita el acceso, aunque a la larga, los consumidores habituales lo acaben notando en el bolsillo. Los precios bajos, sumados a «la falta de percepción de riesgo, al poco control policial que existe y que casi está normalizado el consumo» son factores que juegan en contra para el colectivo de lucha contra la droga.

De todos modos entienden que el dinero nunca ha sido un factor determinante a la hora de reducir el consumo porque «se hace lo que sea por conseguir una dosis». Esa algo que han podido constatar en sus 22 años de experiencia.

Al igual que el hecho de que un año bajen, como el pasado, el número total de atendidos responde una situación cíclica. «Hay gente que en un momento dado tiene la percepción de que está bien, deja de venir o de estar en contacto con la asociación y después recae, por lo que sea, y vuelve». Les ha pasado. Por eso, Redondo insiste en que hay que tener en cuenta que este tipo de enfermos nunca se cura. Es algo que se debería saber. Siempre hay que estar alerta porque a la más mínima se vuelve. El antídoto está en saber reconocer las situaciones de riesgo y evitarlas».

El entorno
En lo que sí coinciden la mayoría de los casos es en el papel que juega la familia a la hora de hacer ver al consumidor que tiene un problema y animarle a ponerse en contacto con Boreal. «El entorno tiene mucho que ver», apuntó.

Y es que no hay que olvidar que, por lo general, los adictos tienen una vida normalizada, con trabajo, familia y amigos; y que mientras puedan mantener su consumo parece que no pasa nada. Pero quien convive con él sabe que eso no es así. Y a ellos también se les brinda ayuda. El colectivo mantiene su programa de apoyo familiar, una iniciativa de encuentros individualizados en los que se acompaña al entorno de los adictos a la hora de enfrentar la situación.

La labor de Boreal se completa con el programa de reducción de años, en el que se incluye la dispensación de metadona que comenzaron en 1998 y la realización de talleres ocupaciones, para recuperar habilidades sociales, en el que en 2010 participó una decena de personas.

También cuenta con un servicio de asesoramiento jurídico que, en 2010 tuvo bastante actividad, fundamentalmente por problemas de consumo y venta. Esa ha sido un motivo importante de acercamiento a la asociación. Han tenido a gente colaborando en sus programas, realizando trabajos sociales como alternativa a la prisión. «Es alto positivo, porque la cárcel no es un entorno que facilite la recuperación». Pero eso no significa que no haya requisitos a cumplir, deben estar convencidos de que ésta es la solución a su problema».

La prevención es para el colectivo algo tan importante como la ayuda al drogodependiente, aunque ésta sea un área que siempre les ha resultado especialmente difícil, principalmente cuando el público objetivo son los jóvenes.

Por eso, hace un par de años decidieron implicarse en el Foro sobre Drogas, para trabajar junto a otra serie de colectivos locales en concienciar a los adolescentes de los problemas que les pueden acarrear determinados consumos.

«Es un colectivo muy difícil, llevábamos mucho tiempo intentando contactar con ellos y no lo conseguíamos. Ahora, gracias al concurso de cortos lo estamos logrando. Es una forma de conseguir que interioricen determinada problemática, algo que luego les va a servir de revulsivo para que llegado el momento sepan decir que no», concluyó Redondo.



Fuente: elcorreo.com

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