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1 de marzo de 2009

Cobertura que tiene un autónomo en caso de accidente

El tipo de cotización elegida por el trabajador determina la protección que le ofrece la Seguridad Social.

SER UN AUTONOMO
Ser autónomo supone, en la mayoría de casos, convertirse en el propio jefe. Cuando esto es así, el trabajador por cuenta propia sabe que una enfermedad, un accidente o cualquier imprevisto pueden impedir el desarrollo de su actividad con una clara consecuencia: la pérdida o disminución de sus ingresos. Porque, ¿qué es lo que sucede cuando un trabajador autónomo cae enfermo? Desde que el nuevo Estatuto del Trabajador Autónomo -Ley 20/2007 de 11 de julio- entrara en vigor el pasado año, muchos son los aspectos que se han mejorado para los dos millones y medio de profesionales dados de alta en el Régimen Especial de Autónomos (RETA).

Entre las condiciones que se han visto optimizadas destaca la intención de que los autónomos gocen de la misma cobertura y protección social en caso de enfermedad y/o accidente que los trabajadores asalariados o por cuenta ajena. No obstante, se debe tener en cuenta que la naturaleza de la enfermedad o accidente sufrido así como el tipo de cotización elegido por el autónomo influyen en la cobertura que les dará la Seguridad Social.


ENFERMEDADES COMUNES
Desde el 1 de enero de 2008, los nuevos emprendedores que se den de alta en el RETA están obligados a cotizar por la incapacidad temporal derivada de contingencias o enfermedades comunes. Lo que supone aplicar un 29,80% a la base que el trabajador por cuenta propia elija. Para este ejercicio, la Seguridad Social establece como base mínima 817,20 euros y como máxima 3.074,10; y un límite especial para aquellos trabajadores que superen los 49 años de 1.601,40 euros.

Desde el 1 de enero de 2008, los nuevos emprendedores están obligados a cotizar por la incapacidad temporal derivada de contingencias o enfermedades comunes.

Años atrás, si el autónomo así lo deseaba, podía no cotizar siquiera por estas contingencias comunes. Era muy común que un trabajador por cuenta propia optara por pagar lo mínimo "debido a que la cobertura que se les brindaba era muy escasa", como recuerda Salvador Reyna, secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de España (UPTA).

Sin embargo, hoy en día cuando un trabajador autónomo coge la baja por una enfermedad común tiene cobertura desde el cuarto día y derecho a cobrar el 60% de su base de cotización; este porcentaje cambia cuando el periodo de baja se alarga, a partir del vigésimo primer día el trabajador por cuenta propia pasa a cobrar el 75%. Todo ello, siempre que pague la correspondiente cuota de autónomos mensual.

En este punto, el Régimen General de Trabajadores y el de Trabajadores Autónomos difieren, ya que cuando un empleado por cuenta ajena enferma, los tres primeros días de incapacidad temporal los abona su empresa, y a partir del cuarto lo hace la Seguridad Social.


Enfermedad profesional y accidente de trabajo
Cuando un trabajador por cuenta propia desea tener protección y cobertura frente a aquellas enfermedades cuyo origen está relacionado con la actividad desarrollada -es decir, enfermedades profesionales- o ante los posibles accidentes que puedan llegar a tener lugar en su puesto de trabajo, el autónomo debe elegir un tipo de cotización más alto y que supera al de las contingencias comunes.

En estos casos, se trata de una cotización voluntaria, ya que no hay obligación de hacerla si no se desea.

El nuevo Estatuto obliga a los trabajadores autónomos económicamente dependientes a cotizar para tener cobertura en caso de enfermedad y accidente profesional.

Para ello, la Seguridad Social establece el tipo de cotización aplicable según la actividad económica que el trabajador por cuenta propia desarrolle, conforme a la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE).

Así por ejemplo, un autónomo que trabaje en el sector de la peluquería y la estética y que opte por tener cobertura en caso de enfermedad profesional o accidente de trabajo, deberá sumar un 1,10% a su tipo de cotización, mientras que para un empleado por cuenta propia de la construcción asciende al 7,30%. No obstante, tal y como señala Salvador Reyna, se está estudiando que en aquellos sectores con un alto índice de siniestralidad laboral, como por ejemplo el de la construcción y el transporte, la cotización por accidentes y enfermedades profesionales no sea voluntaria sino impuesta.

En este sentido, el nuevo Estatuto obliga al trabajador autónomo económicamente eependiente (TRADE), aquél que percibe el 75% de sus ingresos de una misma persona física o jurídica, a cotizar para tener cobertura en caso de enfermedad profesional o accidente ocasionado en su puesto de trabajo.

Una vez que la situación de incapacidad temporal es reconocida por la mutua laboral asignada por la Seguridad Social, el trabajador autónomo tiene derecho a percibir el 75% de su base de cotización desde el primer día en el que la dolencia es declarada.


TIPOS DE COTIZACIÓN Y SU COBERTURA

Protección sólo ante las enfermedades comunes 29,80% de la base de cotización Desde el cuarto al vigésimo día de baja el trabajador recibe el 60 % de la base de cotización.

A partir del vigésimo primer día de incapacidad, el 75 % de la base.

Protección ante las enfermedades profesionales, los accidentes de trabajo y las enfermedades comunes 29,80% de la base de cotización + el tipo de cotización que la Seguridad Social estime según el desarrollo de la actividad* laboral del autónomo Desde el primer día de la incapacidad el autónomo recibe el 75% de la base de cotización elegida.

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