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3 de diciembre de 2008

Cuidado con los préstamos fáciles

Un período de bajas tasas de interés, como el que vive el actual mercado inmobiliario, suele ser el mejor momento para solicitar un préstamo. Aunque el sentido común indica que nunca es bueno salir a endeudarse sin un buen motivo.

Lee bien antes de firmar

En efecto, esto significa que el dinero prestado te costará menos a la hora de comprar un automóvil, una computadora o simplemente salir de vacaciones. Pero ojo... las ofertas varían mucho de banco en banco.

"Cuando las tasas de interés bajan, se vuelve más atractivo obtener préstamos personales en el banco", afirma Isaac Cohen, experto en finanzas y ex director de la oficina de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

"También es el momento propicio para refinanciar los préstamos que ya se tienen pactados, con el fin de obtener una tasa más baja y así reducir la cuota que pagamos", agregó.

Los préstamos personales se pactan con los bancos y pueden ser a tasa fija o variable. Esa tasa es el interés que cobrará el banco todos los meses por prestarte el dinero.

Esto quiere decir que con cada cuota mensual devuelves parte del capital más los intereses que aplica el banco.

Las variaciones son enormes

Las tasas que aplican los bancos varían entre las distintas entidades y también hay distintos tipos de planes. Además, recuerda que si bien la cuota puede parecer baja, en muchos casos deberás seguir pagándola durante varios años.

Vale la tema tomarse el tiempo para averiguar las ofertas bancarias.

Los préstamos personales, al igual que el crédito que uno obtiene en forma automática con las tarjetas, suelen ser sin garantías, a diferencia de lo que ocurre cuando compras por ejemplo una casa, en cuyo caso el banco toma la propiedad como colateral del préstamo.

Esa es una de las razones por las que las tasas son mayores que para una hipoteca.

Las tarjetas también nos ofrecen un acceso inmediato al crédito, aunque estas suelen ser un arma de doble filo, ya que muchas veces aplican intereses leoninos.

Eric Tyson, autor de una serie de populares libros sobre cómo manejar las finanzas personales, aconseja sólo usar la tarjeta si uno es capaz de pagar todos los meses el total de la cuenta que nos llega por correo.

Los préstamos personales, al igual que el crédito que uno obtiene en forma automática con las tarjetas, suelen ser no garantizados.

¡Pégale un tijeretazo!

Si no puedes resistir la tentación de comprar más de lo que puedes pagar por mes, "entonces existe una sola solución: libérate de ella, toma la tijera y corta el plástico", aconseja Tyson.

Los comercios también ofrecen crédito para el consumo. Si vas a comprar un televisor o una computadora, el vendedor puede ofrecerte el pago en cuotas.

Si bien esto se ve conveniente, pídele que te diga el importe total de lo que pagarás por el artículo financiado y luego compáralo con el precio en efectivo: puedes llevarte una sorpresa.

Si se trata de un auto, puede que no haya más remedio que tomar el crédito, pero si es un televisor o una videograbadora, hay que considerar la opción de esperar hasta ahorrar el dinero y comprarlos al contado.

De la tarjeta al banco

Dado que las tarjetas de crédito suelen aplicar intereses muy elevados, si ya has acumulado una abultada deuda con el plástico puedes considerar la toma de un préstamo personal con el que saldarla.

Por ejemplo: Si tu tarjeta te está cobrando el 15 ó el 16 por ciento anual, puede ser buen negocio buscar un préstamo bancario a digamos cuatro años a tasa fija (que es un poco más caro pero más seguro que el de tasa variable), y que puede conseguirse a una tasa de alrededor del 13 por ciento.

¡Una diferencia de tres puntos porcentuales puede significar un ahorro de 30 dólares anuales por cada mil que adeudas! Y si tienes una de esas tarjetas que cobran el 20 por ciento o más, el ahorro puede ser enorme.

Pero ten presente que, cuanto más largo el plazo del préstamo, la cuota mensual será más baja pero los intereses serán mayores, por tanto terminarás pagando más caro el dinero que has recibido.

Los expertos aconsejan no buscar la cuota más baja, sino el banco que aplique la menor tasa y luego buscar un plan que te permita afrontar los pagos sin angustias pero que tampoco te tenga pagando mensualidades hasta el día del Juicio Final.

Ten presente que, cuanto más largo el plazo del préstamo, la cuota mensual será más baja pero los intereses serán mayores.

Fuente:univision

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