Ayudas Familiares, Subvenciones, Prestaciones, Subsidios, Desempleo, Paro, Buscar Trabajo, Ayudas a los hijos, Ayuda Familiar, Colegios, Becas, Mujer, Vivienda, Hipotecas, Alquiler, Inem, Sepe,Seguridad Social.



Buscar tipo de ayuda ó temas relacionado

18 de octubre de 2008

Alertas sobre los efectos de la crisis en una generación hiperconsumista

La ausencia de límites ha hecho creer a los niños que pueden tener "todo" y "ahora". Los menores, los menos preparados para afrontar tiempos de control del gasto.

Con apenas seis años, Santiago ya va por el cuarto móvil, ha viajado por medio mundo y no hay cachivache tecnológico que se le resista. En su corta vida no ha oído hablar de lo que significa estar en el paro, pasarlas canutas para pagar la cuota de la hipoteca ni mucho menos qué es una crisis. Él sólo sabe que cada vez que pide algo, sus padres se lo dan de inmediato.

Santiago ha nacido en un largo periodo de bonanza económica, que acaba de concluir de manera abrupta. Como él, muchos niños y adolescentes se enfrentan por primera vez al "no" de unos padres incapaces de hacer frente a todas las demandas de sus hijos, acuciados por la subida del nivel de vida y la amenaza de perder el trabajo, si es que no lo han padecido ya. "La gente joven y en especial los que tienen hijos son los más vulnerables, porque además de las restricciones forzadas de su consumo han de hacer frente a las demandas intransigentes de unos niños que nunca han tenido en cuenta la situación económica de su familia porque ésta siempre les ha dado a entender que no había límites a sus peticiones", explica Antonio López, portavoz de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (Ceaccu).

Esta manera de actuar, y sobre todo de educar, ha creado pequeños tiranos - como los define el psicólogo y primer Defensor del Menor, Javier Urra-, que extienden su dominio, tratando de cubrir sus ilimitadas necesidades de consumo: ropa de marca, videojuegos, móviles, MP4. El equipamiento de los más pequeños no ha dejado de crecer, así como la influencia de los menores en las compras que se realizan en casa (ver gráfico).

Se trata de un comportamiento cimentado en el modelo de consumo desaforado que transmiten muchos padres y en creencias del tipo "que disfrute de todo lo que yo no tuve", "cómo no le voy a dar lo que me pida si puedo permitírmelo" o "no quiero que sea menos que los demás".

Según advierte la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León, el resultado son niños que, al no haber recibido nunca un "no", desarrollan una baja tolerancia a la frustración, que puede dar lugar a "debilidad, inmadurez y conductas adictivas".

Los expertos muestran su preocupación ante la posible respuesta de los menores, que ni de lejos han vivido una crisis en carne propia. "El problema para esta generación reside en distinguir lo superfluo de lo básico - explica Guillermo Fouce, profesor de Conducta del Consumidor de la Universidad Carlos III de Madrid-, porque para ellos ambos conceptos son lo mismo".

El filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky, que ha participado esta semana en el congreso Familia y Globalización de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), señala que estos niños y adolescentes son víctimas de los valores sociales predominantes: hedonismo y presentismo. "Hasta entonces se consumía por necesidad, pero a partir de los años 80 se consume por placer. Ahora el consumidor vive hipnotizado por los escaparates. Incluso los menos desfavorecidos socialmente son hiperconsumidores".

Como prueba de ello, basta recordar que el gasto medio por niño en juguetes sólo en Navidades oscila entre 150 y 175 euros, según las organizaciones de consumidores. En esas fechas, prácticamente siete de cada diez adolescentes prefieren regalos tecnológicos, que difícilmente cuestan menos 60 euros.

Sólo el negocio de las consolas y los videojuegos en España facturó el año pasado 1.454 millones de euros, por encima de lo que ingresaron la industria del ocio por la música, las películas de vídeo y las taquillas de los cines juntos. En el 2007, se adquirieron casi 17,5 millones de juegos para videoconsola, lo que situó a España como el cuarto país en venta de videojuegos. Estudios organizados por los consumidores señalan que entre la adquisición de móviles y otros artículos tecnológicos (MP4, cámara digital...) y la factura de consumo de los adolescente supone al año un gasto de más de 2.000 euros.

A juicio de los especialistas, son los abuelos de estos chicos los que tienen una mayor capacidad para afrontar esta crisis económica porque crecieron en una época de dificultades y aprendieron a saber qué es realmente necesario para vivir. Al igual que ellos hicieron, Fouce habla de la conveniencia de aprovechar la situación actual para establecer las bases de un nuevo consumo más racional y responsable.

Los especialistas recuerdan, sin embargo, que el consumo no es malo, ya que permite mejorar las condiciones de vida. Lo que resulta perjudicial es el consumo irreflexivo, aquel que se mueve por el convencimiento de que lo material proporciona felicidad. El problema de este tipo de consumo es que no tiene límites, ya que a la satisfacción que proporciona la adquisición de un producto viene enseguida la necesidad de obtener otra, y después otra... Ese tipo de consumo genera, en contra de lo esperado, una gran insatisfacción.

"A los niños hay que ponerles límites y enseñarles que no se puede tener todo, aunque económicamente la familia se lo pueda permitir. Ese aprendizaje les será de gran ayuda en la vida, entre otra, a afrontar los tiempos de crisis", señala Antonio López.


Fuente: La Vanguardia

No hay comentarios:

Lo más leído en Ayuda Familiar